¡ARRANCA UN NUEVO DESAFÍO CON ASPIRANTES!
Publciado por jesuscalleja - 27/05/11 a las 01:05:18 pmDesde que terminó Desafío Vertical sois muchos los que habéis estado pidiéndonos otro nuevo programa con novatos; pues bien: aquí lo tenéis, amigos ¡una nueva oportunidad de participar y vivir con nosotros una aventura única!.
Cuatro lanza hoy el casting de aspirantes a montañeros con el que nos pondremos al frente de la expedición más arriesgada de toda mi carrera.
Más aspirantes, más lejos, más alto,… ya sabéis que buscamos siempre el límite en todas las aventuras que emprendemos ¡no nos asusta nada!. Por eso ahora, por tercera vez, abrimos las puertas de “Desafío Extremo” para que todos vosotros podáis vivir en primera persona la emoción de la aventura y acompañarnos en un reto que, de verdad, va a cambiar vuestras vidas.
La búsqueda de aspirantes ya está en marcha a través de cuatro.com/castings ocuatro.com/participa y tenéis hasta el 12 de junio para apuntaros en la que es, nos dicen los amigos de Cuatro, ¡una de las convocatorias más esperadas del canal! y cuya evolución podréis seguir a través de las redes sociales, como por ejemplo desde Twitter (#DesafioAspirantes) ¡vamos a tuitear a tope cómo va el proceso de selección! ¡Sin olvidarnos, por supuesto, de todos los amigos del programa que tenemos en Facebook y Tuenti!
Os doy algunos datos del nuevo programa: queremos chicas y chicos en buena forma y sobre todo con muchas (¡muchas!) ganas de aventura, de superarse, de enfrentarse riesgos, de conocer sus límites, sin miedo a sufrir y con la garantía de que van a disfrutar y a vivir una experiencia inolvidable.
El formato que ya visteis en “Desafío en Himalaya” y “Desafío Vertical” crecerá, se convertirá en una gran expedición con más integrantes que deberán competir para lograr el objetivo final, un destino que se revelará en los próximos meses.
Así que ya sabéis, buscamos gente normal, como tú ¡que quiera demostrar de qué es capaz! Personas que se convertirán junto a todo el equipo de Desafío Extremo en montañeros capacitados, a lo largo de un recorrido que incluirá dificultades, entrenamientos, peligros, convivencia con otras culturas…
Un gran esfuerzo que tendrá una recompensa increíble, un sueño hecho realidad, amigos… Animaos y participad en el casting ¡os esperamos!
Jesús Calleja
www.jesuscalleja.es
www.cuatro.com
GIRO INESPERADO EN EL JEBEL RUM
Publciado por jesuscalleja - 12/05/11 a las 01:05:18 pmBueno, amigos, acabamos prácticamente de volver de la vía “Inshallah Factor”, en el Jebel Rum, tras dos noches colgados en la pared y tres duros días de escalada. Agotados, extenuados… ¡pero enteros!
La escalada ha sido mucho más compleja de lo que nos imaginábamos, sobre todo a Pelut, que es un número uno en el mundo del big wall, le ha sorprendido la magnitud del reto. Sabíamos de la dificultad de la pared Este del Jebel Rum, 450 metros verticales, ascendiéndolos mediante la técnica de big wall (hoy estas paredes se ascienden sobre todo en libre) pero queríamos hacerlo a nuestro modo, complicarlo un poco más… hacerlo en artificial y con los calores jordanos apretando en serio. Y desde luego que hemos hecho algo único: me dice Pelut que no hay referencia alguna de que se haya intentado esta vía con estos equipos, durmiendo en las placas, con vivacs estelares… es toda una rareza el estar escalando aquí, y de esta manera.
Como ya sabéis, íbamos a pasar como mínimo dos noches colgados en la pared, con lo que la cantidad de material a ascender por la pared era enorme! Llevábamos mucho peso, mucha agua, que hemos consumido antes de la cuenta por las larguísimas jornadas en pared. Nos hemos quedado cortos, ¡y eso que llevábamos 50 litros! Pero al final ha habido que racionarla. Pensad que las temperaturas del desierto jordano son algo brutal, te golpean sin piedad y se no bebes el riesgo de deshidratación es enorme.
Hemos estado escalando entre 16 y 17 horas, sin parar, apenas hemos dormido porque la escalada como os digo, ha mostrado ser mucho más exigente, dura y compleja de lo que esperábamos; por dos cosas: una , por el tipo de roca, totalmente abrasiva, destroza la cuerda, es como la lija y se lo come todo. Y también, por el peso tan grande que porteábamos.
Teníamos que ir arrastrando esos pesadísimos petates (¡180 kilos!) para arriba… a puro músculo; y Emilio va filmando, así que Pelut y yo somos los que escalamos y vamos subiéndolos. Al final hasta Emilio tenía que dejar de grabar para escalar y ayudarnos a trabajar en pared porque si no es imposible, no éramos capaces de avanzar… y claro, eso nos ha desarmado el porteo. Nos habíamos empollado a conciencia la ruta, pero la aspereza de la roca, el calor y el peso han influido muchísimo en el ritmo y la forma de progresar por la “Inshallah Factor”.
Pues bien, tras nuestro primer vivac colgados en las hamacas, a 300 metros del suelo, tirábamos de nuevo para arriba. Logramos completar dos largos de la vía, dos largos que recorren una travesía lateral por placa, bastante técnica, durante 60 o 70 metros. Es muy agotador sobre todo porque, como os decía, la roca del Jebel es muy rugosa, y es en esas rugosidades de lija donde los petates continuamente se van enganchando y se atascan todo el tiempo y claro, es como si… ¡como si subes un piano!, imaginaos subir un piano de cola por un pared, que se te va enganchando por todos los sitios, y sólo tienes tu fuerza para lograr subirlo!
Utilizando muchos trucos de poleas, mosquetones, técnicas diversas conseguimos elevarlo, pero a duras penas, sufriendo lo indecible y encima en una pared en la que estamos a 43, 44 grados, la roca pilla una temperatura altísima, y te deshidratas continuamente, ¡tienes que beber si no estás muerto! Así que, en ciertos momentos, la escalada se convierte en una pesadilla, porque llegábamos muy tarde, sigues trabajando de noche por una pared vertical (¡imaginaos lo que es eso!) montando los vivacs a las 2 de la noche, agotados… Y arriba a las 5:30 porque a eso de las 6 ya sale el sol, ¡ponte en marcha, y a por otras dieciséis horas que nos esperan!
Y así hemos funcionado, tirando para arriba y luchando hasta que pasó algo… terrible.
Una de nuestras cuerdas principales –llevábamos dos cuerdas de 100 metros- que ya iba muy tocada por el rozamiento con la roca, le cayó una piedra. Y esto, unido al roce que ya le había afectado, provocó que quedara muy averiada, tanto que la camisa (la parte exterior, la visible) de la cuerda, se rompió y quedó fuera el alma, el alma machacada. El alma es la parte interior, la responsable principal de la resistencia de la cuerda.
Esto que os cuento en escalada es totalmente determinante: sin la camisa, la cuerda puede llegar a perder un 35 % de su resistencia; y siempre, siempre, que una cuerda tiene algún bocado que deja el alma al aire, se debe desechar inmediatamente. Y esta cuerda encima tenía el alma hecha polvo. Esto nos ha pasado a más de 100 metros del final de la vía… ¡había que decidir inmediatamente qué hacer! Así que en ese preciso momento el desafío ha dado un giro inesperado; ya no nos importa tanto llegar a la cima, ¡ahora el desafío es sobrevivir! Porque la cuerda la necesitamos, y vemos que, si rapelamos, se puede romper, y si seguimos ascendiendo, también… la encrucijada es total. Estábamos a más de 360 metros del suelo ¡y aquí no hay 112 que valga!!
Creo que, en todos los años que llevo escalando, nunca he tenido las pulsaciones tan aceleradas como en esta ocasión… No os desvelo más, amigos! ¡En el programa veréis cómo nos las hemos apañado para que el “Inshallah factor” no acabara con nosotros!
Nos vemos pronto!
Jesús Calleja desde el desierto jordano de Wadi Rum
COLGADOS COMO GRAJOS EN LA PARED
Publciado por jesuscalleja - 10/05/11 a las 07:05:07 pmAsí han pasado la noche el equipo de Desafío Extremo. A 300 metros del suelo, en una hamaca de big wall anclada a la pared y con el cielo por techo.
Jesús, Emilio y Pelut lograron completar ayer los primeros largos de la Inshallah Factor y, tras ¡16 horas! de trabajo en pared –comenzaban a las 7 de la mañana- alcanzaban el lugar en el que instalarían las hamacas. Así nos lo contaba Jesús ayer, a través del teléfono satélite, nada más llegar al vivac:
“Pues aquí estamos, amigos, tras dieciséis horas de ascensión, por fin descansando un poco! Estamos metidos en una vía muy compleja. Y más, si cabe tal y como la estamos haciendo, en artificial. Porque hay que meter muchos pitones, friends (material técnico de escalada que se inserta en la roca), hay que “coser” todas las fisuras de arriba a abajo, equipar la ruta… y luego hay que descender, coger los petates, izarlos por la pared y volver a subir. Y llevamos muchísimo material, unos cincuenta litros de agua… en total unos 180 kilos de peso que estamos subiendo por la “Inshallah Factor”! Una vía esbelta, una vía clásica y que estamos haciendo como se hizo en su día, en artificial (aunque más delante escalemos en libre).
Hemos subido más o menos la mitad de la vía, han sido dieciséis horas de esfuerzo ininterrumpido ¡es una matada… y eso es lo que nos espera todos los días hasta alcanzar el final de la Inshallah…! Creemos que nos queda la parte más difícil, las fisuras más “jodidillas”, sobre todo la chimenea final.
Y aquí estamos, ¡¡colgados de cuatro anclajes de chichiná..!! Ahora, mientras hablo por teléfono aquí colgado siento que me resbalo de la hamaca ¡y no veáis qué sensación…! Hemos montado lo que se conoce como “campamento estelar”: estamos durmiendo bajo las estrellas, colgando en el vacío, y lo estamos haciendo en la parte más lisa y vertical de la pared, cosa que creemos que nunca se ha hecho hasta la fecha, porque normalmente se suelen emplear las repisas… Y ver el desierto desde aquí es…sencillamente precioso. Precioso ¡y frío también! Lo de la inversión térmica en el desierto es una burrada: ahora, que son las once de la noche, estamos casi tiritando de frío, y a las 7 de la mañana hace ya un calor abrasador que no os podéis imaginar!! Te taladra, te deja hecho fosfatina…!
Así que ahora a tratar de descansar un poco, subidos aquí, a 300 metros, en mitad del Jebel Rum… ¡y ni paracaidismo, ni nada! Pocas cosas se asemejan a dormir sobre el abismo en una estructura híper frágil, en la que, a nada que te mueves, notas que algo se destensa, otra cosa se afloja, otra se tensa… Es una sensación francamente vertiginosa, ¡pero de vértigo del bueno! Y que hay que hacer todo aquí colgado, eh? Cagar, mear… y dormir con el arnés dentro del saco, por supuesto!
Aquí arriba somos aún más conscientes de la grandeza de estos montes, y del privilegio y la rareza de estar aquí, porque muy poca gente viene a escalar estos big wall en el desierto, y aún menos en artificial!
Mañana (por hoy) nos espera una parte complicada, una travesía bastante difícil aunque, como os digo, la cosa se empieza a complicar sobre todo a partir de ahora. Así que a por ello que vamos, y eso, si: no dejaremos un solo rastro de nuestro paso por la roca. Estamos practicando escalada limpia, no metemos parabolts (anclajes permanentes que se colocan con taladro), sólo expansores que luego retiraremos. Dejaremos la pared tal cual la encontramos.
Y eso es todo, por ahora… ¡mañana, si puedo, os contaré cómo nos ha ido!”
Así que, ya sabéis, permaneced atentos, amigos, Jesús prometió que llamaría esta noche para contarnos la jornada, ¡seguiremos informando!
La Inshallah Factor está considerada la vía clásica de la cara este del Jebel Rum, y fue ascendida por primera vez en 1986 por los escaladores W.Colonna, M.Shaw, A.Howard.
NOCHES BEDUINAS
Publciado por jesuscalleja - 10/05/11 a las 11:05:57 amAmigos, ¡qué cantidad que nos han pasado en estos pocos días! La última vez que os pude escribir acabábamos de salir del gran cañón que descendimos Kike, Pelut, Emilio y yo. Fue espectacular ¡pero qué calor que pasamos! Eso nos alertó de que las temperaturas jordanas, ahora que llegamos al verano, iban a ser un elemento crucial en nuestro desafío: escalar los 450 metros de la vía “Inshallah Factor”, en el Jebel Rum… además de la dificultad de la ruta, íbamos a tener que vérnoslas con el calor ¡un enemigo duro a batir!
Así que, después de lo del cañón pusimos rumbo al legendario Wadi Rum, a bordo de los 4×4 en los que íbamos a recorrer de sur a norte el desierto (bueno, los diferentes tipos de desierto) que nos separaban de nuestro objetivo final. ¡Y ha resultado un viaje un poco accidentado! La verdad es que ha sido un recorrido de lo más dakariano, en el que hemos ido conduciendo por tremendas dunas, espectaculares, y por llanuras pedregosas… hasta que hemos reventado la rueda! Nos ha tocado estar bajo el solecito jordano un buen rato ahí tirados hasta que por fin pudimos reanudar la marcha y continuar camino a Wadi Rum.
Bien, amigos, llegamos tardísimo por la noche, totalmente agotados, y acampamos al raso, a diez minutos del pueblo de Wadi Rum. Unas pocas horas tendidos sobre la arena y “¡¡¡¡rinnngggg!! ¡para arriba de nuevo! Nos esperaba un espectacular vuelo en globo y ultraligero sobre el Jebel Rum y el desierto, así que no hay sueño ni cansancio que valga, ¡¡a currar!! Así que para allá que fuimos, al punto en el que habíamos quedado con el del globo, que nos esperaba con una mala noticia: el viento (el exceso de viento) no permitía realizar el vuelo… qué mala pata pero esto es así…! Al menos aprovechamos para descansar unas horas en unas cabañitas que encontramos por allí. Sólo un poco, porque teníamos por delante un día lleno de acción! Mi hermano Kike y Pelut iban a comenzar el trabajo en pared, instalando cuerdas fijas para que Emilio pueda grabar toda la escalada.
Mientras ellos tiraban hacia arriba a equipar la vía “Inshallah Factor” Emilio y yo nos fuimos a conocer a las gentes locales, que aquí son auténticas tribus beduinas nómadas, de las que sólo quedan ya unas pocas en el mundo. Son apenas 20 o 23 familias que viven de sus cabras, sus dromedarios y sus burros, y son gentes amables y hospitalarias que no tardaron ni un minuto en invitarnos a cenar con ellos.
Tan pronto regresaron Kike y Pelut del Jebel Rum nos reunimos para vivir una auténtica noche al más puro estilo beduino, todos alrededor de la rica cena que nos prepararon a base del tradicional cordero… fue algo mágico, amigos, muy auténtico, todo un privilegio poder compartir una velada en el desierto con sus auténticos moradores, ¡no lo olvidaremos nunca, ni mi compañeros de expedición, ni yo!
Dormimos de nuevo al raso, sobre la arena y bajo este cielo estrellado del desierto que nos tiene flipados… Mañana toca vérselas con la plana superficie del Jebel Rum ¡¡tiramos para arriba! La verdad es que estoy súper nervioso, con muchísimas ganas de ascender la vía, ya os decía que en Desafío Extremo le teníamos ganas a un proyecto así, de escalada artificial en big wall, y estamos frente a un magnífico paredón de 450 metros de altura, así que, ¡a por la Inshallah Factor!
Kike y Pelut, expertos escaladores, equiparon cuatro largos (cuatro tramos de la vía) completos para que Emilio pueda subir por las cuerdas fijas y grabarnos a Pelut y a mi durante la ascensión. Sabemos que mínimo nos va a llevar dos noches en pared, así que toca portear los 180 kilos de material que llevamos entre hamacas, cuerdas, comida, agua… es durísimo porque además de escalar tienes que subir esa cantidad tremenda de material y de peso pero queremos subirla así, en artificial, como lo hicieron los primeros que lograron abrir esta ruta.
Mi hermano ya se ha quedado en el campo base, a los pies del Jebel, atento a cualquier cosa que nos pueda hacer falta. Nosotros subimos, nos esperan 300 metros hasta el primer vivac de la pared, desde allí trataré de ponerme en contacto por teléfono satélite y seguiré contándoos esta nueva aventura amigos, ¡qué subidón, dormir en la hamaca suspendido en el vacío..! ¡Ya os contaré!
Jesús Calleja desde el Jebel Rum
JORDANIA: CAÑONES Y PAREDES VERTICALES…
Publciado por jesuscalleja - 06/05/11 a las 11:05:01 amHola amigos, ya estamos metidos de lleno en otro desafío extremo… Nos hemos venido a Jordania para escalar una pared vertical de 450 metros, tan compleja y difícil que emplearemos la técnica del Big Wall, o artificial de grandes paredes. Es decir, que la escalada será tan compleja y vertical que tendremos que emplear material especial para progresar por paredes verticales y extraplomadas.
La tendencia universal es la escalada libre, en la que sólo se emplean materiales en la pared para asegurarse, pero la escalada artificial o la mezcla de ambas es menos conocida y practicada.
En el equipo Desafío Extremo teníamos muchas ganas de aventurarnos en una de esas grandes paredes de escalada artificial combinada con libre, y además queríamos ponerle nuestra firma, es decir, complicarlo un poco más, de ahí que decidiéramos venirnos al desierto del Wadi Rum en Jordania, un desierto donde casi nunca llueve, y donde el sol golpea en estas fechas sin piedad.
Por delante tenemos una perfecta combinación: escalada extrema de artificial y libre, mucho sol y aún más incertidumbre de si lo lograremos…
Son tan complicados estos 450 metros, que nos llevarán como mínimo cuatro días de escalada y tres noches que pasaremos colgados literalmente de hamacas instaladas perpendicularmente a la pared.
Tendremos que escalar, comer, cenar, cagar, mear y dormir en la pared, y portear unos 180 kg de peso a través de toda la ruta, pues seremos autosuficientes, teniendo que llevar entre otras cosas 50 litros de agua, y unos 600 metros de cuerda, muchos kilos de material de escalada, gas, comida, etc..
Todo hay que subirlo en diferentes macutos por la pared; no sólo se escala, si no que hay que elevar a puro músculo todo el material pesado siempre hacia arriba.
Para poder hacer tan tremendo esfuerzo y salvar la dificultad de la ruta, se ha venido con nosotros uno de los mas expertos escaladores de artificial del mundo, se llama David, o mejor dicho le llaman: Pelut (el pelos), ya le conoceréis… también, siempre que hay cuerdas por medio está mi hermano Kike y por supuesto mi cámara y amigo Emilio Valdés.
Pelut, Emilio y yo escalaremos la vía o itinerario conocido como “Inshallah Factor”, algo así como “Dios proveerá…”
Kike, entre muchas de sus funciones, será nuestro enlace con el campo base; nos suministrará lo que podamos necesitar, y sobre todo estará vigilante ante cualquier cosa que pudiera ocurrir dada su dificultad. Se queda con unas ganas enormes de escalarla, (que sin duda lo conseguiría) pero somos un equipo y su misión es necesaria esta vez en el campo base.
No sólo escalaremos esta pared, si no que además lo filmaremos, lo cual le añade un punto más de dificultad, al tener que alterar la función normal de la cordada, ya que Emilio se situará siempre junto a la máxima acción.
En definitiva, que por delante tenemos una escalada brutal en uno de los desiertos más calurosos, y ya entrando de lleno en el verano.
Os tengo que decir que Pelut, que le hemos conocido hace poco, no deja indiferente a nadie…es todo un personaje, pero toda una experiencia conocerlo. Además de reírnos hasta hartarnos con sus increíbles historias, estamos “obligados” a conocernos mejor, sobre todo él y yo. Es muy importante que “conectemos”, es decir, que seamos capaces de entendernos a la perfección en el mundo vertical, ya que nunca antes hemos escalado juntos. Él pone su vida en mis manos y yo la mía en las suyas, pues nos aseguraremos unas veces yo a él, y otras él a mí.
Sin duda tenemos que hacer alguna actividad juntos antes de meternos en el proyecto de “Inshallah Factor”. Por lo tanto decidimos que Kike, Emilio, Pelut y yo, descendamos uno de los numerosos cañones junto al Mar Muerto.
El Mar Muerto es un lago que se sitúa como el punto más bajo de la Tierra, se encuentra a 416 metros por debajo del nivel del mar, tiene 66 kilómetros de largo, por 16 de ancho, alcanza los 377 metros de profundidad máxima y tiene un 33,7% de sal, lo que hace que flotes “sin querer”, no hay manera de bucear ni sumergirte debido a su altísima salinidad y por lo tanto densidad. Es el segundo lago más salado de la Tierra.
Las únicas aportaciones de agua a este infernal lago (y lo digo porque siempre hace un calor abrasador) son el río Jordán y los cañones que desaguan en la costa. Aun así, es tan poca la aportación de agua que el lago está descendiendo su nivel a razón de un metro al año. Una vez más el clima mundial cambia de una manera atroz por el efecto directo del hombre, el terrorífico “cambio climático”.
Pues en esta curiosa zona existen cañones impresionantes, muy escabrosos, que requieren de material de escalada para descenderlos. Existe una guía de estos cañones, que han adquirido fama mundial por su grandiosidad, pero nosotros hemos decidido adentrarnos en uno del que no hay información. No aparece en las guías de cañones, y casi no existen referencias, incluso sabemos que no está equipado, es decir: nadie ha instalado seguros para descender sus rápeles, aunque hemos sabido que ya se ha descendido.
Sólo sabemos que hay entre 7 a 9 rápeles, que alguno tiene casi 100 metros, que es radical, y no hay seguros instalados. Decidimos que ese será nuestro objetivo, adentrarnos, explorarlo, descender los casi 700 metros de desnivel y salvar todas sus dificultades, teniendo que instalar los rápeles que sean necesarios.
Para ello cargamos con dos cuerdas de 100 metros, y todo el material necesario para equipar la ruta.
Un día antes salimos de Amman hacia el Mar Muerto en dos vehículos 4×4 que hemos alquilado desde la capital de Jordania, por cierto, una hermosa y pacífica ciudad de gentes afables. Montamos un campamento en mitad de la nada, situándolo a la entrada del cañón, o Wadi como aquí se les llama. No hemos instalado las tiendas de campaña, así que tiramos nuestras colchonetas sobre el polvoriento suelo, teniendo las estrellas por techo.
Antes, una cena que nos cocinó un beduino que contratamos para que nos ayude con la logística exterior, y a la luz de la hoguera, lo mejor de todo: las tertulias entre amigos. Y digo amigos, porque además de estar conociendo a Pelut, también nos acompañan dos aventureros de la zona que tienen una pequeña agencia de viajes donde te dan logística necesaria para realizar proyectos como el nuestro.
Son casi pioneros en este tipo de deportes de aventuras en Jordania, y además están encantados de acompañarnos, pues dicen que nunca antes nadie les había contratado para realizar esta pedazo de aventura tan radical en Jordania, y como ellos dicen, van a aprender mucho. Se llaman: Rakan y Rashan.
Como os decía, qué bien lo pasamos al anochecer hablando, riéndonos en esas largas tertulias que siempre nacen a la luz de la hoguera.
Desde la posición en la que nos encontramos tenemos el privilegio de ver las luces de la otra orilla del Mar Muerto, se ven sin problemas las míticas ciudades de Jerusalén y Jericó.
Y allí, embobados, cenado, y contemplando estos lugares bíblicos, un aullido de hiena nos dice que hay que levantarse a las cinco y media de la mañana para emprender este descenso. A Pelut no le ha hecho nada de gracia la hiena, así como comer las típicas comidas locales, que al resto de nosotros nos apasionan, pero Pelut es Pelut, y él es el contraste entre nosotros, que comemos lo que nos pongan y él, que sólo comió patatas fritas y Coca Cola, de las que ha hecho un fuerte acopio!
Por cierto le dio otro siroco: no sé que aberrunto le dio a eso de las 12 de la noche y se “piró” a dormir al coche. Por la mañana dijo algo de que si la lluvia nos arrastraría, que las hienas no le molan nada, y aún menos las serpientes que abundan en este ecosistema.
Que tío tan curioso…
Amigos, la primera sorpresa ha sido que durante la noche, se levantó un fuerte viento que nos metió la arena dentro del saco, pero no termina ahí todo. Lo que ocurrió además, es que ¡nos llovió! Resulta que aquí sólo lo hace en contadísimas ocasiones con tan solo una media de 22 días al año, y nos tocó, ¿que os parece? si es que siempre la estamos liando…
Amaneció a eso de las 5.15 de la madrugada, y a las 5.30 estábamos desarmando el campamento y desayunando un típico desayuno jordano a base de diferentes salsas que, con pan de chapati recién horneado, vas mojando y combinando salsas que suelen estar algo fuertes, pero muy sabrosas, y todas se aderezan con puro aceite de oliva. Todo un desayuno energético. Por supuesto Pelut ni lo tocó, él de nuevo patatas fritas, esta vez de un horroroso envase de color verde que anunciaba algún extraño y artificial sabor, y por supuesto, su Coca Cola..
Y hacia las 6.45 am, ya estábamos a pie del cañón. Un vistazo por encima, nos damos cuenta que no será tarea fácil, 700 metros de desnivel y rápeles sin duda largos y con dificultad.
El wadi o cañón es muy abrupto, y desde el primer metro ya hay que agarrarse a todo lo que puedas; se estrecha, se hace más angosto y los guijarros te cortan a poco que te descuidas, pues la erosión hace que estén afilados como cuchillas. Hay poco sedimento en el lecho del cañón, lo que nos indica que no son frecuentes las riadas, pero lo que sí es frecuente todos los días son las altísimas temperaturas.
A las 7 de la mañana ya había 30ºC, y a las 8 am 37ºC, y a las 9 am, 43ºC… además, a medida que descendemos aumenta de una manera exponencial la humedad, llegando a superar el 50%, por la fuerte vaporización del Mar Muerto que es donde desemboca este cañón. Esto hace que la sensación de calor sea aún más fuerte. Sudamos de una manera incontrolada, y los 3 litros que llevamos por persona se nos antojan escasos.
Sin duda este calor nos está condicionando el descenso, consumiendo a gran velocidad la energía.
Ahora nos damos cuenta de que la escalada en el desierto del Wadi Rum será mucho más seria de lo que esperábamos, y esto, sin duda, lo puede condicionar todo, o al menos será uno de los factores decisivos de si si, o si no, en nuestro espectacular proyecto.
Pronto llegan los abismos, y el primero es un gran rápel de casi 100 metros según calculamos. Y por supuesto no hay ningún anclaje, pues repito, este es uno de los cañones mas desconocidos de Jordania.
Pelut saca los “cacharros” y empieza a burilar, es decir, a hacer un agujero de unos de 10 cm, donde colocaremos un expansor que, al atornillarlo, queda fijado inamovible en la roca. Siempre se colocan dos por si fallase alguno, ambos se unen con cordino, y sin pensarlo, a rapelar.
¡Uf ! da “yuyu”, porque casi todo el rápel es volado, es decir que no tocas la pared, desciendes en el vacío, y a eso nunca te acostumbras, la gravedad tiene esa curiosa costumbre de tirar siempre hacia abajo y cuando no tocas nada, el córtex cerebral te dice ¡huy! no me gusta, despierta alertas y te pones tenso, pero ¡joder! si lo he hecho innumerables veces, pero da igual, el cerebro -que es muy sabio- te dice: “déjate de rollos y termina el rápel de una vez”.
Así se suceden los tramos del cañón: más estrecheces, lugares angostos, descensos de más rápeles, hasta completar unos 7, pues otros dos los destrepamos. Luego el calor aumentó, y aumentó más, hasta hacerse insoportable. Entonces sí que llegamos a los 44º C, al 50 % de humedad, y sin entrada de aire, pues el cañón es tan cerrado que no hay corrientes.
El sudor empieza a producirse de manera continua, ya no hay tregua, te sale sudor de cualquier lugar del cuerpo… y tiene que hacer muchísimo calor, pues Pelut que no calla ni para respirar, ahora está en silencio y se le han desmangado los pelos de la cabeza.
A Kike se le arruga el ceño, y todos miramos donde habrá un retazo de sombra para meter aunque sea la cabeza. El sol castiga, y hacia el medio día es mortal. Se nos están licuando los cerebros, y Pelut dice cosas coherentes y razonadas, y yo me digo “este sol tiene que ser malo, Pelut está cambiando”.
A Emilio se le está derritiendo la cámara en la mano, y la verdad que ya todos queremos terminar, estas no son horas para estar por debajo del nivel del mar en un desierto desolado, dentro de un cañón que no tiene agua, donde nos estamos achicharrando, y sin duda de los lugares del planeta donde más calor hace.
Pero como todo tiene un final, este nos llegó hacia las tres de la tarde, cuando después del último rápel, llegamos a la confluencia de otro cañón, que nos anuncia que estamos a tan solo 20 minutos del Mar Muerto y de terminar esta primera aventura iniciática en los desiertos de Jordania.
Lo mejor ha sido que, además de ser espectacular, sobre todo, hemos conseguido completar con éxito un casi desconocido cañón con rápeles vertiginosos, nos hemos conocido mejor con Rakam, Raslam, y vemos que la forma de trabajar de Pelut y la nuestra no difiere demasiado, lo que nos hace ser optimistas para encarar con más fuerza este pedazo de desafío en Jordania.
La suerte está echada, nos vamos a por el desafío ¡¡¡amigos!!!
Antes nos quedan unas jornadas donde, con los vehículos 4×4, atravesaremos un desierto de roca, después otro casi plano, hasta llegar al desierto de dunas, donde pasaremos la noche en estas formaciones. Al día siguiente, continuaremos la travesía hacia el desierto del Wadi Rum, hasta llegar a un punto donde hemos quedado con un personaje de Jordania que tiene un globo de aire caliente y un ultraligero, desde donde haremos un salvaje vuelo en este caluroso desierto para filmar la zona donde escalaremos (ya sabéis que nunca llegamos a los sitios de una manera lógica, nos gusta complicarnos, ¡así siempre vemos el lado más salvaje!), y en otra jornada más llegaremos al lugar más inhóspito de este desierto de Wadi Rum, donde viven algunas tribus beduinas autenticas. Conviviremos con ellos todos los días de expedición, pues montaremos allí el campo base, y nos pelearemos con nuestro objetivo: la temible pero bellísima línea vertical de “INSHALLAH FACTOR”.
Amigos os lo iré contando puntualmente.
Jesús Calleja desde los tórridos calores de los desiertos de Jordania
PRÓXIMO OBJETIVO: ESCALADA EN WADI RUM
Publciado por jesuscalleja - 03/05/11 a las 04:05:09 pmJesús parte hoy a Jordania junto a su hermano Kike y Emilio Valdés hacia su nuevo desafío, que les espera en lo más profundo del desierto jordano.
Es allí, en Wadi Rum, donde se alzan unas montañas que son objeto de deseo de escaladores de todo el mundo por sus magníficas y gigantes paredes verticales, las que se conocen como “big walls”. Una de estas enormes tapias, las que posee el emblemático Jebel Rum (1.734 m) encierra el siguiente reto de Desafío Extremo: ascender sus 450 metros verticales que exigen una escalada muy técnica y que les tendrá un par de días colgados –literalmente- en la pared.
Jesús contará como compañero de escalada con su hermano, Kike, imprescindible cuando el objetivo implica mucha técnica y manejo de cuerdas. Y es que las montañas de estos valles desérticos (famosos gracias a los relatos y la película de Lawrence de Arabia) encierran, además de una espectacular belleza, una gran complejidad. Su relieve, trazado por la erosión del viento y el agua en la blanda roca arenisca de estos montes, convierte la escalada de sus paredes en un reto muy comprometido y exigente técnicamente.
La cordada de Desafío Extremo progresará por la vertical del Jebel Rum combinando diferentes técnicas de escalada: escalarán en libre (utilizando sólo sus manos y sus pies para ascender) y en artificial, utilizando anclajes de acero insertados en la roca, que, a pesar de ralentizar el ritmo de la escalada, es igualmente espectacular.
Todo ello, en medio de las altas temperaturas del desierto jordano y con la dificultad añadida de la fragilidad de la arenisca… un reto apasionante, pero desde luego no el único de este nuevo programa. Y es que antes de alcanzar la base de la pared tendrán que superar otros “típicos” accidentes geográficos del paisaje jordano: atravesando el país de norte a sur descubrirán las maravillas que encierran sus profundidades, ya que el desierto está cuajado por cañones horadados por la erosión, muchos de ellos casi inexplorados y que son un auténtico terreno de aventura: cursos de aguas, rápeles de hasta ¡100 metros! de longitud, pasos angostos y paredones que cierran las gargantas les esperan hasta llegar al Jebel Rum.
Así que, amigos… el desafío está servido: dunas, rápeles, exploración, cañones, 4×4, escalada, big wall… ¡y muchas más sorpresas que seguro nos tiene preparadas Jesús!
Dentro de muy poquito podréis leer su primera crónica desde Jordania ¡estad atentos!
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