LLEGAMOS A MONGOLIA

Aquí estamos de nuevo, metidos en otra aventura! Acabamos de llegar a Mongolia, y tenemos por delante un nuevo proyecto, muy bonito y que nos hace mucha ilusión, porque este país es uno de los que, probablemente, menos se sepa  del mundo;

Es el más despoblado (sólo 2.830.000 habitantes)  y casi la mitad viven en Ulan Bator, la capital, en un país que es como ¡tres veces España de grande! Se caracteriza sobre todo, por sus llanuras gigantescas a mucha altura y unas montañas espectaculares, y es que Mongolia cuenta con las increíbles montañas del Altair, donde iremos en los próximos días.

Y aquí estamos, recién aterrizados en Ulan Bator, la capital. Está tan a mitad del continente (a cientos de kilómetros  de cualquier costa) y tan alto (a 1.350 metros) que registra las temperaturas más bajas del mundo: su media es de -1´3 grados de media, pero es que en invierno están entre 25 a 40 bajo cero… ¡y aquí el invierno es muy largo! Así que este lugar es bastante inaccesible y aislado durante gran parte del año; es curioso que el mítico Gengis Khan fundara desde aquí el imperio terrestre más grande del mundo, y que llegara a conquistar todo Asia y la Rusia europea… ahora sin embargo es un país que pasa muy inadvertido, con un porcentaje muy alto de nomadismo. Hay muy pocos asentamientos estables por todo el país; todo el mundo se mueve en función de los pastos, alojados en esas tiendas tan características, las yurtas, que montan y desmontan rápidamente. La verdad es que tenemos una oportunidad increíble con este Desafío  Extremo de conocer un país tan enigmático, tan inhóspito, y tan nómada como éste!

Aquí conviven dos tipos de nómadas: los nómadas mongoles, que son budistas (sólo Bhutan y Mongolia profesan la religión budista tibetana) y los nómadas kazajos;  va a ser fundamental que tengamos relación con ellos para alquilarles camellos y caballos y llegar al campo base del Khuiten, nuestro objetivo, el pico más alto de Mongolia, donde nos espera una aventura fascinante. Aunque no es muy alto (4374 metros) estaremos en una de las cordilleras más frías del planeta; y en la temporada en la que vamos el tiempo es muy, muy cambiante, de hecho muchas de las expediciones que vienen a intentar subirlo con frecuencia un giro imprevisto del tiempo les hace dar marcha atrás radicalmente, porque en menos de un segundo se te monta una tremenda, con vientos huracanados, feroces, y descensos térmicos, nevadas intensas y baja visibilidad, y todo esto en un lugar en el que no hay nada ni nadie…!  Sólo para llegar al pico hay que superar un glaciar de 19 kilómetros, minado de grietas… así que no, aunque no sea un pico alto, ¡no bajaremos la guardia!

¿QUÉ PASA NENG…?

Y para complicarlo más nos hemos traído a Edu Soto, al Neng de Castefa!! Ese personaje que me ha parodiado  muchísimo en la televisión, y al que le tenía especiales ganas! Ahora está aquí, con nosotros, en nuestras manos, y va a saber lo que es la montaña de verdad, el alpinismo, dejando las parodias aparte (se parte de risa con lo de lo de mear en un bote cuando hace frío fuera de la tienda…), pero ahora va a saber lo que es bueno: escalar, portear, etc… Está acojonado,  cagado de miedo… pero ha aceptado el desafío así que no se escapa!

Mañana nos dirigiremos al lugar en el que entrenan aquí sus principales y más importantes deportes: el tiro con arco, las carreras de caballos y la lucha libre. Y es que en dos días se celebran las Olimpiadas en Mongolia, que paralizan completamente el país.

La lucha libre se parece mucho a la lucha leonesa y a la lucha canaria, así que queremos ver cómo entrenan, y vamos a ver si nos dejan competir al Neng y a mí en lucha libre con uno de ellos, ¡con uno de esos grandotes, con esos tangas que llevan..! Va a haber risas, amigos…saldremos volando pero lo vamos a intentar! Si estamos vivos, o no me han roto alguna que otra costilla, ¡os vuelvo a escribir dentro de muy poquito!

DEL HIMALAYA A LAS TIERRAS DE GENGIS KHAN

De India, a Mongolia, sin pasar por España: Jesús, Emilio Valdés y Kike Calleja empalman un desafío con otro, y no menos espectacular que el que acaban de grabar en el Chang Tang!

Hace apenas un par de días que Jesús nos llamaba emocionado tras escalar dos seismiles vírgenes de la cordillera del Korzok, en el Chang Tang (Himalaya indio). Y no era para menos: habían logrado cumplir los dos grandes retos que se plantearon para el programa: conocer a los auténticos nómadas tibetanos, los únicos que realmente conocen esas tierras tan remotas e inhóspitas, adentrarse en las montañas del Korzok salvando los obstáculos de una ruta con la que apenas han bajado de los 5.300 metros de altura y escalar alguno de los seismiles vírgenes de la cordillera, un lugar muy salvaje e inexplorado en el que, han alcanzado la cumbre de un pico de 6144 metros –al que han llamado “Tíbet”- y la que luego resultó ser la más alta de toda la cordillera, de 6.296 metros de altura.

Ese “miniK2” al que querrían bautizar como “Desafío extremo”, porque esta montaña representa todo lo bueno que les ha llevado hasta su cumbre “el buen rollo, el compañerismo, el trabajar siempre con la gente del lugar, el recuerdo del equipo que está en España…” y con la que cierran una expedición ¡en la que no les ha podido ir mejor!   Incluso Rafa Lomana, que en los primeros días anduvo afectado por la altitud, acabó aclimatando y pudo ascender hasta la antecima del pico “Tíbet” ¡a 6.017 metros de altura!

Rafa no les acompañará en esta nueva y consecutiva aventura de Desafío Extremo, en la que  Jesús, Kike y Emilio se adentrarán en las tierras del mítico Gengis Khan, rumbo a la mayor altura de Mongolia: el  Khuiten (4.374 m), cuyo nombre significa “frío” (y es que su climatología es extremadamente dura y cambiante) y que se encuentra en el macizo de Altai, las “Montañas de Oro”, consideradas unas de las montañas más bellas y espectaculares del mundo.

En su camino por tierras mongolas esperan conocer a los famosos kazajos expertos cetreros; a los tuvan, nómadas mongoles… en fin, todo un recorrido espectacular por un país de paisajes alucinantes y gentes de tradiciones y modos de vida legendarios que seguro nos va a sorprender, amigos, ¡seguiremos informando!

 

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¡¡CUMBRES, CUMBRES Y MÁS CUMBRES!!

Al poco de descender sanos y salvos al campo base de la montaña, Jesús nos llamaba para darnos el parte de una jornada ‘increíble y feliz’ en su paraíso de seismiles en el Korzok, en el corazón del Chang Tang indio.

“Hoy ha sido un día muy fructífero, y muy excitante para nosotros; hemos conseguido escalar un seismil virgen de 6.144 metros de altura, que es una arista perfecta, como un cuchillo, con abismos a ambos lados, y técnico, con pasos de mixto (roca y hielo).  Rafa nos pudo acompañar hasta una antecima a 6.017 metros, hasta un punto que le hemos llamado “punto de los chantaníes”, en honor a los nómadas del Chang Tang. Ya en su cima hemos podido comprobar –como ya nos imaginábamos- que no había rastro de hitos, ni vestigios de que nadie jamás hubiera estado allí antes,  seguro;  y las vistas que hemos tenido desde la cumbre no os las podéis imaginar, amigos.. ¡brutal! A este pico tan bello y técnico le hemos querido llamar “Tíbet…”.

Descendieron hasta el campo de altura, descansaron un poco, comieron, “se rearmaron”, y ¡para arriba de nuevo! “Aunque habíamos pensado bajar al Campo base a descansar, decidimos ir a por el “monstruo”, la pirámide que nos dejó fascinados nada más llegar a este increíble valle del Korzok.   Escalamos hasta su cima por la arista noroeste, una escalada que nos ha dejado extenuados, y agotados… ¡es una arista muy “Desafío Extremo” por cierto! Es muy complicada, tiene pasos bastantes técnicos, y un solo fallo y caes mil metros por el abismo… Hemos ido avanzando con piolets y crampones por el flanco, tocando en  muchas ocasiones la parte más vertical de la arista, con pasos muy, muy comprometidos; encima hemos subido en estilo muy ligero, sin cuerda, para ir más rápido; hemos asumido el riesgo y ahí que estábamos “a pelo”, escalando paredes verticales ente abismos!“

Pero pronto llegaría la gran recompensa: la cumbre del que llamaban el “mini K2”, ese piramidón de hielo y nieve que les había dejado embelesados desde su llegada, apenas hace dos días, al valle, y del que tenían muchas y serias dudas de que pudieran escalarlo. “Y al llegar al punto más alto, nos hemos encontrado con la sorpresa de que es la montaña más alta del Korkok! Mide 6.296 metros! así que creemos que hemos escalado la montaña más hermosa, más técnica y más alta de toda esta cordillera!

Está completamente rodeada de glaciares, por todas sus vertientes! Y desde allí, hemos visto toda la cordillera del Himalaya, desde el Shivling, el Nunkun, el Karakorum, el Tíbet… se ve todo! Creemos que hemos tenido una vista de unos 300 kilómetros, quizá más, en distancia longitudinal a ambos lados. Hemos podido ver casi la ruta completa de lo que hemos hecho… el lago Tsokar, el Tsomoriri, al que nos dirigiremos mañana…

La verdad es que nos hemos emocionado mucho; porque ha sido como el culmen de todo: del trabajo en equipo, de las risas, del compartir siempre expediciones con la gente local, del trabajo bien hecho tanto aquí como con la gente del equipo, en España… y por eso nos gustaría, con todas las reservas del mundo, y siempre y cuando no aparezca alguien que lo haya escalado ya, y lo reclame  -que creemos que no- llamar a esta montaña “Desafío extremo”; a la vuelta en España  iniciaremos todo el trabajo de registro de cimas, coordenadas..’

Tras reunirse con Rafa descendieron al base para poner, ya junto al resto del equipo, rumbo hacia el lago Tsomoriri; no planean escalar  más (“el resto de cumbres ya nos parecen tachuelillas menores, comparadas con la que hemos escalado hoy”) así que allí  donde pondrán punto y final a esta expedición, en la que han cumplido con todas las expectativas: conocer a los nómadas tibetanos y coronar algún (o algunos)  seismiles de la zona más remota del Korzok ¡no se puede pedir más! Bueno si: acabar la expedición llegando al último collado (5.500 m) que les separa de la aldea de Korzok, a orillas del Tsomoriri, a través de un nuevo camino, que vislumbraron ayer desde la cima de la montaña.

En ello están hoy, ¡seguiremos  informando!

 

“EL SUEÑO DE UN ALPINISTA”

Así ha descrito Jesús el lugar en el que se encuentran ahora mismo: en plena cordillera del Korzok, en lo más remoto del Chang Tang indio (que ya es muy remoto de por sí!) en un “paraíso de cumbres de seis mil metros”.

Llevan varios días sin cobertura satélite (en toda la India) y no habíamos vuelto a saber de ellos desde el pasado jueves; así que en su inesperada llamada de hoy nos ha dado un montón de información de todo lo que les ha pasado en las últimas jornadas: no sólo continúan su increíble periplo por lo más desconocido de la Korzok, si no que mañana ¡salen hacia la cima de un espectacular seismil virgen!

Tras salir de la zona del lago Tsokar, donde habían tenido un extraordinario encuentro con nómadas tibetanos y chantaníes, el equipo de Desafío extremo puso rumbo Sureste, hacia la parte más hostil del Chang Tang. “Sabíamos que a partir de ahí no nos íbamos a encontrar prácticamente a nadie, ni poblados, ni nómadas, porque la altura de los collados es demasiado elevada -5.500 metros-, y hay mucha nieve como para pasarlos con el ganado; es demasiado complejo, por eso no van hasta bien entrado el verano”, nos contaba Jesús.

De hecho, un pequeño campamento de nómadas chantaníes “de una austeridad que nos dejó realmente impactados”, que vieron al poco de salir de Tsokar han sido los únicos seres humanos con los que se han cruzado desde entonces (y casi seguro que los últimos, hasta que regresen de las montañas!).

Una vez metidos de lleno en esa “zona oscura” de los mapas en los que ni valles, ni ríos, ni picos están nombrados ni referenciados, entraban en terreno absolutamente desconocido, y con un montón de posibilidades, “miráramos donde miráramos. Teníamos una idea más o menos clara de hacia dónde queríamos ir, pero no si íbamos a poder llegar, ni a través de qué collados, que sí sabíamos que rondaban, todos, entre 5200 y 5500 metros. Nuestra idea, como ya sabéis, era llegar hasta donde pudiéramos con los caballos, y a partir de ahí tirar para arriba con las mochilas con todos lo necesario para montar un campo base y quizá un campo de altura en las montañas”.

Así que, durmiendo todas las noches desde que dejaron Tsokar a 5200 metros, siguieron avanzando sin parar, llegando a cruzar collados altísimos de más de 5.000 metros. Según nos contaba, no han faltado tampoco los problemas, como alguna fuerte tempestad de nieve y viento que les ha sacudido de lo lindo y que apenas les dejaba caminar o como cuando los caballos se han negado en algunos puntos a continuar, “pero hemos logrado seguir avanzando sin parar, metidos en este maremágnum de posibilidades y montañas que es esta enorme zona del Chang Tang.

Habíamos apostado por uno de los valles que habíamos “intuído” en un mapa, y después de una jornada larguísima, agotadora, a mucha altura, lo hemos encontrado, y hemos descubierto unas montañas… increíbles” nos contaba un Jesús totalmente emocionado con el descubrimiento que han hecho, y no parece que sea para menos porque “delante de nosotros tenemos una enorme pirámide blanca, de hielo y nieve, con un glaciar gigantesco y un lago helado… parece el K2, en pequeño! Es pura magia, estamos todos alucinados.

Es como el sueño de cualquier alpinista, un lugar al que no ha llegado nadie,  no hay sendas, ni hitos, ni vestigios de que nadie haya estado aquí, todas estas montañas son vírgenes para nosotros, y son de una belleza increíble…!!”

Han montado el campo base a los pies de la pirámide y un campo de altura a 5800 metros, en un emplazamiento que encontraron ayer en una primera exploración de la montaña. “Subimos Emilio y yo por puntos diferentes buscando un buen lugar para montar las tiendas del campo de altura, llegué hasta 5900 y al descender unos 100 metros vi una atalaya inmejorable para montar el campamento: una montaña satélite de punta plana, con el hueco justo, y delante, la pirámide de hielo, nuestro principal objetivo”. Nos cuenta que es un objetivo difícil, con mucho hielo y muy vertical, que no saben si lo van a poder conseguir, pero que lo van a dar todo por intentarlo.

Han equipado hoy el campo de altura, donde están ya aclimatando (“a cañón”) y donde dormirán, para salir mañana –en principio- hacia la cima del pico. Se plantean diferentes rutas para llegar hasta ella, incluso escalar un primer seismil que da acceso a la gran mole del “pequeño K2”, por el que, desde luego, van a pelear duramente. Y después se ha despedido, subido a ese increíble balcón bajo el que se extiende el Tibet y un mar de seismiles vírgenes a sus pies! Si todo va bien, mañana se bajan con dos seismiles “en el bolsillo”, ¡toda la suerte del mundo para los cuatro!

Seguiremos informando, amigos… ¡si puede volver a llamarnos!

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ENCUENTRO CON LOS NÓMADAS

Bueno, amigos, finalmente hicimos caso al arriero que nos habló de la presencia de unas tres caravanas con nómadas en otros valles. ¡Y menos mal! Porque acertamos de pleno… y gracias a ellos pudimos vivir una experiencia increíble de la mano de estas gentes tan sencillas y  amables y que nos dejaron absolutamente alucinados a todos.


Tras deliberarlo, decidimos ir en su busca, pero sin desviarnos demasiado de la ruta al lago Tsokar; así que fuimos por otro valle paralelo, siguiendo las indicaciones del buen arriero… ¡y sí! ¡al final las encontramos! encontramos las caravanas de nómadas… No teníamos, para nada,  todas con nosotros porque sabíamos que era demasiado pronto, que había demasiada nieve en los pasos altos y que casi seguro no íbamos a poder verlos… así que la alegría que nos llevamos al verlos en la lejanía ¡no os la podéis ni imaginar!

Necesitábamos que nos informaran de cómo estaba la ruta y los collados hacia las montañas del Korzok (ellos son los únicos que saben realmente esa información) pero es que además, tener un encuentro con estas gentes, de los pocos nómadas auténticos que quedan en el planeta… era sin duda uno de los atractivos más increíbles de este Desafío. Y desde luego ha sido fascinante, amigos… ¡porque parece casi irreal, parece una película! Es como revivir esas historias de gentes y tribus milenarias en lugares remotísimos que parecen casi sacadas de un cuento. Viven los 365 días del año en sus “robo” que así se llaman sus tiendas, y donde abuelos, hijos y nietos comparten los poco más 10 metros cuadrados de espacio de la estancia. Su manera de vivir es tremendamente básica y tradicional: utilizan los excrementos de sus rebaños de yaks como combustible –no poseen otro material- para calentarse y hacer la comida. Su comida también es muy básica, la tsamba, harina de cebada con sal y mantequilla rancia de yak, y el té tibetano, que lleva mantequilla rancia de yak y sal, y ya está… no comen otra cosa.

Básicamente se mueven a la semana dos veces, recorriendo valles y superando en ocasiones  collados de hasta 5.500 metros con todo el ganado, para asentarse sobre los 4800, 4900 metros. Están como una semana ahí, y cuando acaban el pasto se vuelven a mover.  La tienda es, por esa necesidad de moverse muy rápido, muy, muy básica.

Jesus con monje en tasiling

Jesus con monje en tasiling

Ha sido complicado y difícil dar con ellos, pero fascinante, ¡¡y ellos también han alucinado con nosotros!  Hemos estado en sus estancias, comido con ellos, bebido el té con ellos… y luego lo más sorprendente, y que no sabíamos es que hay dos tipos de nómadas: están los nómadas chantaníes, los que viven en la Meseta del Norte y los nómadas tibetanos, que nada tienen que ver con los originarios del Chang Tang, pero que viven exactamente igual, la única diferencia es que la tienda de los nómadas tibetanos está tejida con la propia lana de yak. Habrá unos 7000 nómadas tibetanos por estas montañas y valles, que vinieron aquí desde su tierra natal, Tíbet en los primeros años sesenta. La alternativa que se les ofrecía tras el cambio de gobierno no les satisfacía en absoluto, ya que proponían una vida asentada, en aldeas de pastores, y ellos querían vivir según su método tradicional, libres y nómadas, al igual que sus antepasados habían hecho durante generaciones.

Jesus con nómada em tasiling

Jesus con nómada em tasiling

La verdad que es una vida que te hace retroceder en el tiempo. Con ellos es como si el tiempo se hubiera detenido de una manera radical! Es que no hay nada, nada, que se asemeje en nuestros estilos de vida, son totalmente diferentes… y poder verlo y vivirlo es impactante, y muy bonito.

 

Por supuesto les hemos acribillado a preguntas sobre la ruta que hemos de seguir! Nos han estado indicado cómo alcanzar la cordillera del Korzok y ya nos han avisado que los collados que vamos a encontrar estarán con mucha probabilidad, cubiertos de nieve, y sobre todo el último, a 5500 metros de altura. Nos han advertido que va a ser complejo que lo pasemos con nuestra expedición al completo y nuestros 14 caballos (para ellos es tan complicado pasarlo con el ganado que hasta agosto no van). Y bueno, alucinan con que vayamos a escalar al Korzok, porque para ellos es algo muy especial, es una de las grandes cordilleras de la zona, la respetan con mucha veneración. En fin, ha sido muy espectacular toda la vivencia con ellos, el poder compartir tan diferentes modos de vida…

Los últimos nómadas tibetanos

Los últimos nómadas tibetanos

Pudimos llegar hasta el lago Tsokar, porque aunque nuestro trekking varió para ir a buscar las caravanas, logramos llegar a nuestro destino, este importante lago glaciar que, como todos por aquí, tienen una historia muy curiosa. Porque no tiene desagües a ningún río, eran cuencas glaciares, que quedaron reducidas a agua cuando el glaciar se fue derritiendo, ésta se evaporó en gran medida y lo que vemos ahora es lo que ha quedado. No tienen drenaje, pero a cambio provocan humedales que son fantásticos para estos nómadas porque provocan que haya pasto. De hecho bajan hasta estos lagos en invierno para que el ganado coma la hierba que tapiza los alrededores.

Hoy es 15 junio, y tenemos la suerte de que es el cumpleaños del Buda más importante para ellos, Sakyamuni, ¡así que es fiesta, en Tsokar! Es sólo un pequeño campamento de tibetanos, un pueblo con muy poquita gente pero que nos han acogido genial, nos han dejado estar con ellos en el monasterio, nos han hecho una puja…. ha sido muy divertido y muy especial, vais a disfrutar con este programa, ya lo veréis.

Bueno, amigos, mañana nos internamos hacia territorio hostil y todavía más indómito! De momento tenemos buen tiempo, estable, pero mucho frío todos los días;  es una ruta de mucha altitud, de hecho ahora, al salir de Tsokar (4500 m), volveremos a dormir entre los 5000 y los 5300 metros. Y seguimos vigilando a Rafa de cerca porque aunque mejoró mucho del jamacuco que le dio por la altura el otro día, a partir de mañana volveremos a estar muy alto, pero le tenemos controlado, no hay problema.

Mujer nómada con yaks

Mujer nómada con yaks

¡¡Hasta muy pronto, amigos!!

Jesús Calleja

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Mujeres nómadas tejiendo

Mujeres nómadas tejiendo

 

VIVIENDO A CINCO MIL METROS

¡¡Hola amigos!! Segundo día de ruta de aproximación y tercer campamento de nuestra expedición en el Chang Tang, la tierra de los nómadas tibetanos.

Han pasado apenas dos días desde que escribí mi primera crónica; y en tan sólo dos jornadas nos hemos plantado ya a más de 5000 metros. Estamos durmiendo a 5.100 metros de altura, ¡¡lo que es una barbaridad!! Ha habido muy poco tiempo para aclimatar y ganar altura poco a poco… y nuestro Rafa se ha puesto un poco malo por la altitud..  Hoy ha sufrido de mal de altura, pero nada grave: le estamos dando Analgésicos, hidratándole.. y seguro que mañana está bien, ¡es un tío fuerte, ya lo sabéis! El resto de nosotros estamos bien, los cuerpos están quizá más acostumbrados a la altitud, tienen efecto memoria y hemos aclimatado bien (aunque todos sentimos la altura, pensad que a 5000 metros se cuenta con un 55% del oxígeno existente a nivel del mar!). Sólo hoy hemos pasado tres collados de casi 5300 metros! Así que este arrechucho de Rafa es completamente normal.

cordillera del zanskar

cordillera del zanskar

La sorpresa enorme del día nos la ha dado un gran rebaño de corderos azules; se caracterizan porque tienen la panza muy azul, y son una rareza. Ya desde el siglo XIX se organizaban expediciones para ver este animal, y es que es muy difícil de ver y muy, muy esquivo ¡y hemos visto un rebaño de 27 machos, ¡bestial! que encima nos ha dejado acercarnos hasta unos 30 metros, les hemos filmado y fotografiado hasta hartarnos! Cuando ves cosas así te haces una idea de dónde estás… y es que estos paisajes son lo más salvaje y remoto que te puedes imaginar! No hay nada, ni apenas nadie, es muy impactante.

Y vamos rodeados de montañas que ya rondan los seis mil metros, todas son buenas montañas si quisiéramos ponernos a escalar… pero nosotros ya sabéis que vamos a por las del Korzok, que, entre cosas, son de una verticalidad impresionante. En esa cordillera, entrando por el oeste, es donde se esconden nuestros objetivos, los seismiles vírgenes del Korzok, unas montañas muy desconocidas que, en su vertiente oeste carecen totalmente de referencias! El caso es que todavía no hemos encontrado ninguna caravana de yaks, porque todavía hay mucha nieve,  hace frío… es más fácil verles en época estival. Al poco de salir de Rumtse nos cruzamos con un arriero que bajaba con sus cuatro caballos y nos contó que al parecer hay tres caravanas en otro valle paralelo a este, con muchos animales.. Y ahora nos estamos planteando qué hacer.. porque si vamos a por las caravanas perderemos el objetivo al que queríamos ir, y tendríamos que buscar otras montañas…

horsmen

horsmen

O sea, o cambiamos de ruta y cruzamos los valles para encontrar a los pocos nómadas que quedan en el planeta, o intentamos seguir hasta el Korzok, y esperar que nos aparezcan por el camino. En esa tesitura estamos ahora..  es lo que tiene  estar en mitad de la nada, decidiendo a dónde vamos, si cruzamos valles salvajes , o no… ¡y disfrutando mucho de estas cosas de la exploración! Estamos registrando continuamente coordenadas, datos, altitudes… de toda la ruta.  Si no cambiamos, dormiremos mañana al borde del Tsokar -un lago del que sacaban la sal para abastecer el valle de Nubra- en unas aldeas que están dentro de los asentamientos humanos permanentes más altos del mundo, porque viven los 365 días del año a 4.500 metros! ¡Esos sí que están bien aclimatados..!

Me despido por el momento, amigos. Pronto sabréis qué decisión hemos tomado aquí, en estas salvajes tierras del Chang Tang..!!

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jesus con brújula

jesus con brújula

ACLIMATANDO EN LEH ¡LISTOS PARA PARTIR!

Amigos, aquí estamos, en este rincón del Himalaya indio, en el Ladakh. Aquí comienza nuestra aventura que nos va a llevar a las montañas más remotas de la meseta tibetana, de las que apenas se sabe nada.

Los cuatro componentes del equipo: Rafa Lomana, Kike Calleja, Emilio Valdés y yo mismo estamos súper motivados con este nuevo desafío ¡es pura  exploración! Tenemos un objetivo y una meta muy claros,  pero  no sabemos lo que nos vamos a encontrar ¡ni cómo vamos a lograr conseguirlo!

Llegamos a Leh, capital de Ladakh hace ahora un par de días; hemos estado aclimatando (Leh está ya a 3.500 m de altura) y haciendo las últimas compras finales. Desde Leh nos espera un viaje de ciento y pico kilómetros  en todoterreno por la única carretera que comunica la llanura con el Himalaya (los collados a más de 5000 metros están todos cerrados por la nieve) y que nos llevará hasta Rumtse, a 4.235 metros de altura, que es donde hemos subido hoy para avanzar en la aclimatación. También aquí hemos arreglado el transporte de las cargas: hemos alquilado 14 caballos para llevar toda la comida, todo el campamento… todo irá en estos caballos. Es una expedición pesada, en la que hemos de llevarnos todo para ser completamente autónomos y autosuficiente al adentrarnos hacia las montañas.

Es una zona, la que vamos a ir, muy, muy poco transitada, no hay caminos, ni siquiera sendas, es como una sucesión de valles que se van comunicando por collados todos, absolutamente todos, de más de 5000 metros. El collado más “bajito” está a 5.100 metros, y el más alto a 5. 450 metros. Tenemos previsto pasar un buen número (creemos que hasta ¡9!) de estos collados de hasta casi 5500 metros. El número exacto de collados no lo podemos saber, porque lo iremos decidiendo en función de la nieve que nos encontremos. ¡Y es que hay mucha nieve en altura! Por eso es muy importante, vital, que nos encontremos a los habitantes de estas montañas –porque por aquí no hay pueblos- los nómadas tibetanos de la región del Chang Tang para que nos puedan orientar. Según nos vayan orientando, igual decidimos, en vez de seguir la forma de un valle, atajar por otros collados, y así vamos cortando valles, que aquí son transversales, no longitudinales.

Estos nómadas cruzan estas zonas ilegalmente desde la parte de Tíbet porque no quieren vivir en territorio ocupado por el gobierno  chino. Prefieren venir a un lugar libre, a esta zona de India, con su ganado, a buscar pastos. Y nosotros tenemos que encontrar a estos changtaníes para que nos orienten en nuestro  objetivo: la cordillera de Korzok.  Es allí donde nos dirigimos, amigos, ¡nuestro objetivo final! Se sabe que allí hay un par de picos de seis mil metros más o menos conocidos, el Mentok I y II, que se encuentran al Este de la cordillera. Pero por el Oeste,  ¡no entra nadie! No hay ninguna referencia de que se haya entrado nunca por esta parte, ni de que se hayan ascendido nunca ninguna de las grandes montañas de esta parte de la cordillera (que es enorme).  En los mapas no figura ni un solo nombre de la zona, ni de los valles, ni de los ríos, ni de los picos… ¡son como vacíos que hay en los mapas!

Así que, nuestro objetivo es llegar a la parte más inexplorada de la cordillera, adentrarnos en ella a través de los glaciares y de la nieve (queda mucha después del invierno)  e intentar subir el mayor número de montañas de seis mil metros vírgenes que encontremos. ¿Cuántas escalaremos? Pues vamos a ir a tope, pero no se sabe… igual una, o ninguna, ¡o seis! Nuestra intención -y digo intención, porque nunca sabremos qué va a pasar hasta que lleguemos- es intentar alcanzar un punto determinado con todo el equipo y el material, los caballos, el equipo al completo: nosotros cuatro, dos ladakhís y un sherpa que nos acompañan. Y luego nosotros cuatro cogernos mochila, cuerdas, comida deshidratada, todo el material de escalada, etc…  para hacer un ataque ligero y pasar 4 noches, y 4 días por encima de los 6.000 metros, intentando unir el mayor número de seismiles por un territorio virgen que podamos…

No sabemos si es difícil, si no lo es, las dificultades técnicas que nos encontraremos en las montañas, el estado de la nieve… las avalanchas (lo que más nos preocupa) porque los montes están muy cargados de nieve, y sobre todo en un paisaje absolutamente sin referencias, desconocido. No nos vamos a encontrar ni a gente local, ni mucho menos occidentales: no hay aldeas hasta que lleguemos al lago Tsokar (a 4.485 m) donde termina la primera fase de la expedición. Cuando salgamos de la zona del lago, nos iremos rumbo a las montañas del Korzok, donde vamos a estar prácticamente todo el tiempo de cinco mil para arriba, incluidas las noches (el peor momento, cuando estás en altura).

Así que, primero, nos enfrentamos a la soledad y a la necesidad de encontrarnos alguna caravana de yaks; después, a las condiciones de la montaña y la cantidad de nieve que podamos encontrar en los pasos altos (y que como impida el paso de caballos se dan la vuelta, eso lo tenemos clarísimo! Mirar que los tibetanos a los que se los hemos alquilado son muy suyos… así que como se marchen nos dejan tirados. Mejor ni pensarlo, aunque nos puede suceder…!) Y en tercer lugar, al tiempo cambiante de esta época del año…

Así que amigos, mañana ponemos rumbo a al lago Tsokar, donde deberíamos llegar en cuatro o cinco días; y de ahí, hacia el famoso lago Tsomoriri y las montañas que se levantan detrás de él, las del Korzok. Creemos que las habremos alcanzado dentro de 9 o 10 jornadas.

Así que amigos, aquí estamos, tomando coordenadas, dibujando la ruta en un diario, trabajando a tope con los GPS… ¡estamos los cuatro súper motivados con esta aventura de exploración total!  ¡Os escribiré pronto, amigos!!!

Jesús Calleja desde las montañas del Ladakh

 

 

HACIA LA TIERRA DE LOS NÓMADAS TIBETANOS

Jesús parte hoy, junto a su inseparable amigo y cámara de Desafío Extremo Emilio Valdés, rumbo a una nueva aventura en el corazón del Himalaya indio.

En esta ocasión Desafío Extremo se mete de lleno en un auténtico viaje de exploración en la región del Chang Tang hindú. Una inhóspita meseta que forma parte del enorme altiplano tibetano, y que se extiende por Tíbet (China) y por el sureste de Ladakh (India), en la frontera norte de Tibet.

Aunque en un principio iban a dirigirse hacia el Kailash, la montaña más sagrada del mundo para budistas e hinduistas y ancestral lugar de peregrinaje, el gobierno chino finalmente denegó el permiso al equipo de Desafío para entrar en la zona, lo que hizo variar los planes y mirar hacia otro objetivo largamente deseado: las vírgenes montañas del Chang Tang, uno de los últimos rincones sin cartografía del mundo.  Y es que la parte china se conoce algo mejor pero la hindú apenas ha sido explorada y hoy, en pleno siglo XXI, es uno de los últimos terrenos salvajes y desconocidos que aún perviven en el planeta.

El desafío les llevará a intentar escalar algunos de los seismiles más remotos de la región, que no cuentan, por supuesto, con ninguna  ascensión a sus cumbres, y de los que resulta imposible conseguir información: son las zonas oscuras de los mapas, donde los ríos, valles y picos no tienen nombre.

Foto Equipo-desafío: Jesús Calleja, Emilio Valdés y el ladakhí Phuntchok, que les acompaña en este nuevo Desafío Extremo.

Foto Equipo-desafío: Jesús Calleja, Emilio Valdés y el ladakhí Phuntchok, que les acompaña en este nuevo Desafío Extremo.

Jesús y Emilio compartirán viaje con un buen amigo y colaborador en  varios programas de Desafío Extremo: el ladakhí Phuntchok. Con él se reunirán en Leh (capital del Ladakh) para comenzar la travesía por el Chang Tang; una travesía que realizarán a una altura media de 4.800 metros, y en la que planean cruzar hasta seis collados de más de 4.900 metros. Para orientarse en esta fría y desolada meseta, tendrán que recurrir a sus únicos conocedores, los pastores nómadas que cruzan las fronteras en busca de nuevos pastos para su ganado. Y es que en esta excepcional aventura en uno de los rincones más inexplorados, salvajes y mágicos del planeta, tendrán la oportunidad, además, de conocer a los auténticos nómadas tibetanos, los changpa, y compartir su ancestral modo de vida.

Así que amigos, comienza ¡ya! una nueva y auténtica aventura en la tierra de los nómadas tibetanos, una zona única del planeta que recorreremos de la mano de Jesús y Desafío Extremo y de la que nos dará todos los detalles en sus crónicas.

Jesús Calleja

Jesús Calleja

 

 

 

 

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